¿Cuál es la forma más segura de lavar el pollo en la cocina?

lavar pollo

Seguramente te ha pasado o por lo menos lo has escuchado, que las abuelitas y madres de familia, deben lavar el pollo antes de cocinarlo, aunque es recomendable que no se haga esta acción, ya que dicha práctica conduce a que las bacterias en la superficie de estos alimentos se propaguen a las áreas cercanas al lavabo o utensilios de la cocina y por ende se contaminen.  

Además, es importante saber que la cocción de la carne, permite la propia descontaminación de estos productos, haciendo que sea seguro consumirlos sin riesgo de contraer alguna enfermedad. 

Pero como mencionamos al principio de este texto, este hábito ha pasado de generación en generación y por tanto, es muy difícil que las amas de casa, cocineros y abuelitas quieran cambiar.  

Por tanto, en lugar de discutir lo innecesario que es el lavar el pollo, mejor recomiéndales cuál la forma más segura de lavar este tipo de carne para disminuir la probabilidad de propagación y contaminación bacteriana en la cocina. 

La forma más segura de lavar el pollo según la ciencia 

En este sentido, la física tiene algunas recomendaciones. Recientemente un grupo de investigadores realizaron un estudio que tenía como finalidad, confirmar que las bacterias del pollo crudo se pueden transferir a las superficies cercanas a través de salpicaduras de agua, por lo tanto, identificaron cuáles eran los factores más importantes para esta contaminación.  

Los resultados fueron publicados en Physics of Fluids con el nombre de “Chickensplash! Exploring the health concerns of washing raw chicken”. 

¿Cómo lavar el pollo? 

Si lavar el pollo es una costumbre que simplemente no puedes erradicar, los científicos sugirieron evitar utilizar el chorro de agua a grandes presiones al hacerlo, ya que en el estudio se determinó que el flujo de agua y la flexibilidad del pollo son factores determinantes para que la propagación de las bacterias mediante la salpicadura de agua llegue más lejos y contaminen mayores áreas cercanas al lavadero.  

De esta manera, se recomienda evitar los “estallidos” de agua sobre el pollo; en su lugar, es preferible abrir la llave del agua poco a poco y mantener un chorro constante. 

De igual manera, se debe tomar muy en cuenta la altura del grifo o llave, ya que de acuerdo al mencionado estudio, a mayor distancia entre el chorro de agua y la superficie de pollo, las salpicaduras contaminantes alcanzan áreas más alejadas de la cocina.  

Mientras se llevó a cabo el estudio, los científicos se percataron que cuando la altura de la llave era de aproximadamente de 40 centímetros de distancia, las salpicaduras de agua contaminaron áreas que estaban a 22 centímetros de distancia.  

De igual forma, cuando la altura era de alrededor de 15 centímetros, la contaminación se redujo a superficies muy cercanas, con una lejanía de aproximadamente 5 centímetros.  

Por último, el estudio recomienda evitar tiempos prolongados de lavado para minimizar las salpicaduras. Asimismo, una vez se haya terminado de lavar, se recomienda limpiary desinfectar muy bien todas las superficies o utensilios cercanos al fregadero. 

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